No hay cosa que me cabree más (en realidad exagero, sólo me enfado una vez cada lustro) que la gente piense que Ibiza es únicamente fiesta, fiesta, fiesta, alcohol, drogas y más drogas, sexo en la calle, más fiesta, más alcohol y muchas más drogas, y todo gracias a los maravillosos reportajes de algunas cadenas televisivas sensacionalistas (véase, ANTENA 3, y como muestra, un botón) que dan a conocer esa cara de la isla, que no niego que no la tenga, pero Ibiza es mucho más que todo eso.Quiero que éste sea el primer fascículo de las otras (muchas) caras que tiene Eivissa (Ibiza en ibicenco/eivissenc, dialecto del catalán). Es curioso que en los años que llevo en Barcelona (más de los que mis padres quisieran), al conocer a alguien, su respuesta al decirle de dónde era siempre ha sido la misma:
- ¿Ibiza? Mucha fiesta, ¿no?
- Sí...(suspiro).
De hecho, no sólo me ha pasado a mi, también a la mayoría de ibicencos que deambulamos por Barna, y seguro que también en otras ciudades del territorio español.
En fin, la siguiente entrada ya contendrá algunas maravillas de, para mucha gente, la-isla-chumba-chumba-con-drogas.
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